Índice de contenidos

 

1- Datos Generales

2- Partidos, jugadores, victorias y goles

3- Goleadas y partidos con más goles

4- La final de 1920

5- Berlín 1936, la Olimpiada nazi

6- La proeza nigeriana de 1996

7- Hungría, la mayor racha de partidos invictos

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1- Datos Generales

 

Para muchas Asociaciones Nacionales los Juegos Olímpicos han sido prácticamente la única competición de la FIFA en la que han participado en toda su historia. Los estados bálticos –Estonia, Letonia y Lituania– jugaron en 1924, India no faltó a la cita entre 1948 y 1960, y las Antillas Holandesas jugaron en 1952 por primera y única vez.

En 1972 se disputó un partido en la entonces República Federal de Alemania entre dos selecciones que no se habían enfrentado antes ni lo han vuelto a hacer: Birmania (actual Myanmar) vencía a Sudán 2-0 y, merced a derrotas por la mínima contra México y la Unión Soviética, pudo registrar el ‘éxito’ de una diferencia de goles neutra. Venezuela, por su parte, debutó en 1980 en Moscú.

Italia ostenta el récord de participaciones (15), pero sólo pudo ganar la medalla de oro en 1936. Hungría es la selección con más éxitos en la historia del Torneo Olímpico de Fútbol. Ha logrado tres medallas de oro (1952, 1964 y 1968), así como una de plata y otra de bronce (1972 y 1960 respectivamente). Los acontecimientos trágicos entorno al levantamiento de 1956 en Hungría cortarían una serie de éxitos de dos décadas

Cuatro selecciones se han hecho con el oro olímpico en dos ocasiones. El Reino Unido (1908 y 1912), Uruguay (1924 y 1928), Argentina (2004 y 2008) que al igual que los británicos y los uruguayos logró revalidar la medalla en el siguiente torneo, y la Unión Soviética, que ganó las medallas de oro en 1956 y 1988.

Dinamarca y Yugoslavia parecen haberse abonado al segundo puesto, al tener que conformarse con la medalla de plata en tres ocasiones. Holanda y la Unión Soviética conquistaron idéntico número de medallas de bronce.

dinamarca 1908
La selección danesa de 1908.


El mismo podio (tanto en países como medallas) se daría en los torneos de 1908 y 1912: Reino Unido, Dinamarca y Holanda, en este orden, hecho que no se volvería a repetir hasta la fecha . A diferencia de la Copa Mundial de la FIFA, las selecciones europeas son las que dominan los anales del Torneo Olímpico de Fútbol. De los 22 torneos celebrados hasta la actualidad, 16 medallas de oro fueron a parar a las vitrinas de selecciones del viejo continente.

El Torneo Olímpico de Fútbol es la única competición de la FIFA que la selección brasileña todavía no ha logrado ganar. En sus doce intentos conquistó tres medallas de plata (1984, 1988 y 2012) y dos de bronce (1996 y 2008).

En paralelo a los éxitos cosechados en las competiciones de categorías inferiores de la FIFA, las selecciones africanas también registraron triunfos en los Juegos Olímpicos a partir de la nueva regulación por edad de 1992. En 1996 Nigeria se impuso a Argentina, y en 2000 Camerún batió a España. En la edición de 2012 México logró el oro, el primero para una selección de la C.O.N.C.A.C.A.F.

Tan sólo en tres ocasiones venció el anfitrión: El Reino Unido (1908), Bélgica (1920) y España (1992). El éxito belga de 1920 se vio ensombrecido por la protesta de la selección checoslovaca, que abandonó el césped a los 30 minutos debido a la actuación supuestamente parcial y casera del árbitro. Checoslovaquia es el único equipo que hasido descalificado en el Torneo Olímpico de Fútbol.

En 1928 se produjo la única repetición de la final para dirimir la medalla de oro. Tras el 1-1 con el que finalizó la prórroga entre Uruguay y Argentina, los uruguayos se llevaron el título al vencer tres días después a Argentina por 2-1. Camerún es la única selección que conquistó, en 2002, la medalla de oro por penales. Atenas 2004 también fue testigo de otra primicia: Argentina se llevó la medalla de oro sin haber concedido un solo gol.

 

finall 1928
Imagen de una de las finales disputada por Uruguay y Argentina en 1928.


El récord de asistencia de público se registró en 1968 en el Estadio Azteca de México, donde se enfrentaron la selección anfitriona y Japón por el bronce olímpico (105,000). Los aproximadamente 104,000 espectadores que presenciaron en el Estadio de Australia de Sydney la final del Torneo Olímpico de Fútbol de 2000 componen el registro que más se le acerca.

 

 

 

2- Partidos, jugadores, victorias y goles


Partidos: Italia no sólo es la selección con mayor número de participaciones, sino también la que más partidos ha disputado (61). Hungría ha logrado 27 victorias en este torneo, con lo que sigue de cerca a Italia, que tiene 32 victorias. No obstante, los magiares superan a los italianos por su palmarés con 3 medallas de oro, una de plata y otra de bronce todas ellas entre 1952 y 1972.

La final de 2004 entre Argentina y Paraguay ha sido la primera final “exclusivamente sudamericana” desde 1928 en los Torneos Olímpicos de Fútbol (desde la creación de la Copa Mundial de la FIFA nunca se ha jugado una final entre equipos sudamericanos). Atenas también fue testigo de la primera clasificación a las semifinales de un equipo asiático (Iraq) desde que Japón se llevara el bronce en 1968.

Goles: El primer gol de los Torneos Olímpicos de Fútbol fue obra del danés Nils Middelboe el 9 de octubre de 1908 en el partido contra Francia. En ese mismo encuentro, que acabó con un 9 a 0 a favor de los daneses, también se registró la primera tripleta olímpica, anotada por Vilhelm Wolfhagen, que anotó en cuatro ocasiones.

El propio Wolfhagen repetiría la cifra de cuatro anotaciones en el siguiente partido, y sigue siendo el único jugador que ha logrado esta hazaña deportiva. No obstante, en cuanto a estadísticas se refiere, su compañero Sophus Nielsen le supera; ese mismo día, Nielsen anotó la friolera de diez goles. Nielsen comparte este récord de tantos marcados en un partido con el alemán Gottfried Fuchs, que consiguió la misma proeza contra Rusia en 1912. Este récord fue superado el el 11 de abril de 2001 por Archie Thompson, que anotó 13 goles para Australia en el partido Australia 31-0 Samoa Americana.

Los partidos entre Dinamarca y Francia, con un marcador de 17 a 1, y entre Alemania y Rusia, que cerró con un 16 a 0, han sido las victorias más contundentes, a la vez que los encuentros con el mayor número de goles registrados en la historia del torneo.

Con trece goles anotados, Sophus Nielsen (Dinamarca) y Antal Dunai (Hungría) comparten los honores como máximos goleadores de los Torneos Olímpicos de Fútbol. El también magiar Ferenc Bene les sigue, con los nada despreciables doce tantos que logró marcar en el torneo de 1964, con los que contribuyó decisivamente a que su selección conquistase el oro olímpico.

El gol más rápido del torneo lo anotó Neymar de Brasil en las Olimpíadas de Rio 2016. El capitán de Brasil, que había estado bastante discutido, anotó a los 16 segundos del partido entre su selección y la de Honduras por las semifinales. El hondureño Wilson Palacios perdió ante la presión del brasileño en el saque inicial y el habilidoso extremo se anticipó al guardameta, la pelota rebotó contra él y terminó en el fondo de las redes. El partido terminó 6-0 a favor del equipo local y a la postre campeón del certamen.

tres-olimpicos
En primer término tenemos al jugador danés Sophus Nielsen, primer goleador olímpico que comparte la increíble marca de diez goles anotados en un partido con el alemán Gottfried Fuchs (abajo, entre dos jugadores rivales). El restante futbolista es el también danés Nils Middelboe, autor del primer gol de la competición olímpica.

 

Jugadores: Tan sólo una docena de jugadores de la selección uruguaya (Torneos Olímpicos de Fútbol 1924 y 1928; Copa Mundial de la FIFA 1930) e italiana (Copa Mundial de la FIFA 1934 y 1938; Torneos Olímpicos de Fútbol 1936) lograron ganar el oro olímpico y llevarse la Copa Jules Rimet.

Inglaterra conquistó la Copa Mundial de la FIFA más de medio siglo después de su oro olímpico, y Francia hizo lo propio con un intervalo de 14 años, entre los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984 y la Copa Mundial de la FIFA Francia 1998. El llamado “Milagro de Berna” (cuando Alemania se hizo con el título de campeón del mundo en 1954) evitó que aquella afamada selección húngara de los años 50 se inscribiese en esta ilustre lista.

El jugador con más galardones olímpicos es el húngaro Dezsö Novak, con tres medallas: bronce en 1960 y oro en 1964 y 1968.

Ningún máximo goleador de los Torneos Olímpicos de Fútbol logró repetir la hazaña en una Copa Mundial de la FIFA. No obstante, la lista de los más excelsos artilleros desde 1984 es todo un compendio de lo mejor de la escena del fútbol mundial: Romario, Zamorano, Bebeto, Crespo, Dobrovolski, Ronaldo, Kiko

El ghanés Samuel Kuffour es el medallista más joven de la historia: todavía no había cumplido los 16 años cuando recibió la medalla de bronce en 1992. El portero camerunés Carlos Idriss Kameni, que llegó a ser un verdadero dolor de cabeza para los delanteros adversarios en 2000, tenía 16 años y siete meses cuando conquistó el oro olímpico. El sueco Erik Nilsson, que en 1952 ganó el bronce, le duplicaba en edad con sus casi 36 años. Este jugador ya había participado en la Copa Mundial de la FIFA de 1938.

Tenema Ndiaye, quien anotó tres goles contra la República de Corea en Atenas 2004, y el mayor goleador del torneo, Carlos Tévez, están en buena compañía: en los últimos 20 años, sólo once jugadores han logrado anotar una triada en los Juegos Olímpicos, entre ellos Jürgen Klinsmann, Bebeto, Romario y Zamorano.

Cuatro jugadores comparten el mérito de haber marcado en cinco partidos consecutivos: Igor Dobrovolski (URSS, 1988), Ottmar Hitzfeld (RFA,1972), Milan Galić (YUG, 1960) y Adolfo Baloncieri (ITA, 1928). Únicamente Dobrovolski formó parte dela selección ganadora.

Siete jugadores marcaron en el primer minuto de un partido: Ferenc Puskás celebró una primicia en el Torneo Olímpico de Fútbol en 1952, cuando se enfrentó con Hungría a Suecia. El estadounidense Claudio Reyna ha sido el último jugador en lograr un gol en los primeros 60 segundos, en el partido contra Argentina de 1996. Los otros cinco futbolistas que se encuentran entre ambos son: Uribe (PER, 1960 contra FRA), Galic (YUG, 1960 contra DIN), Streich (RDA, 1972 contra COL), Seminov (URS, 1972 contra MAR) y Bommer (1984, RDA contra YUG).

 

 


3- Goleadas y partidos con más goles

 

rusia 1912
La selección rusa que fue vapuleada por el combinado teutón en 1912 (de izquierda a derecha): V.I. Alexey Uversky, Pyotr Sokolov, Grigory Nikitin, Mikhail Smirnov, Vasily Zhitarev, Lev Favorsky, Mikhail Yakovlev, Nikita Khromov, Vasily Butusov, Fyodor Rimsha, Sergey Filippov.

 

 

Goles
Fecha
Partido
Resultado
18
22.10.1908
Dinamarca - Francia
17-1
16
01.07.1912
Alemania - Rusia
16-0
14
09.06.1928
Italia - Egipto
11-3
13
20.10.1908
Inglaterra - Suecia
12-1
13
29.05.1928
Argentina - Estados Unidos
11-2
12
05.08.1948
Suecia - Corea
12-0
11
15.07.1952
Yugoslavia - India
10-1
11
06.10.1964
R.A.U. - Corea del Sur
11-0
11
15.10.1964
Hungría - Yugoslavia
6-5
10
10.08.2016
Alemania - Fiyi
10-0
10
06.08.1936
Perú - Finlandia
7-3
10
20.07.1952
Yugoslavia- URSS
5-5
10
28.11.1952
Yugoslavia - Estados Unidos
9-1
9
19.10.1908
Dinamarca - Francia
9-0
9
04.07.1912
Holanda - Finlandia
9-0
9
28.08.1920
Suecia - Grecia
9-0
9
29.08.1920
Holanda - Suecia
5-4
9
25.05.1924
Suiza - Lituania
9-0
Goles
Fecha
Partido
Resultado
9
29.05.1924
Suecia - Bélgica
8-1
9
02.06.1928
Argentina - Bélgica
6-3
9
04.08.1936
Alemania - Luxemburgo
9-0
9
08.08.1936
Polonia - Inglaterra
5-4
9
02.04.1948
Italia - Estados Unidos
9-0
9
16.07.1956
Egipto - Chile
5-4
9
24.11.1956
Inglaterra - Tailandia
9-0

 

 

 

4- La final de 1920

 

La final por la medalla de oro de Amberes 1920 se disputó el dos de septiembre de 1920 y enfrentó a las selecciones de Bélgica y Checoslovaquia, equipos que habían llegado a esa instancia con paso firme y aplastante. Los checos habían vapuleado 7-0 a Yugoslavia, 4-0 a Noruega y 4-1 a Francia. Bélgica, como anfitrión, entró en el torneo después de la primera ronda y venció a España (3-1) y a los Países Bajos (3-0).

El partido se jugó ante una multitud de 35.000 espectadores en el Olympisch Stadion (Estadio Olímpico) de Amberes. Las tribunas estaban colmadas y afuera, millares de almas sin tickets pugnaban por conseguir un hueco para ver el partido. El fanatismo nacionalista transmitía una tensión terrible al campo de juego cuando comenzó a disputarse la final, pero los checoslovacos se mantenían en calma, una calma que se rompió a los 6 minutos de juego. El guardameta checo Rudolf Klapka detuvo un balón, pero fue derribado por un atacante belga y por el golpe tuvo que soltar la pelota. Con el guardameta vencido y el balón a punto de traspasar la línea de gol un defensor checo lo sacó con la mano. Lewis no dudó un segundo y marcó el punto de penal pese a la protesta de los checoslovacos. Coppée transformó el penal en gol y comenzó una batalla con choques malintencionados por parte de los jugadores de ambos equipos, siendo alentados los locales por las tribunas para incrementar su violencia, y con el árbitro cobrando sólo a favor de los "Diablos Rojos".


 

Además los jugadores belgas “cargaban” a sus rivales dribbleando el balón y trasladándolo luego hasta su propia meta, para que el guardameta lo retuviera un buen tiempo dejando pasar los minutos. Cuando se pusieron a jugar, los belgas consiguieron el segundo gol por intermedio de Larnoe, quien definió en el minuto 30 ante un Klapka visiblemente alterado. Los gritos de guerra que caían desde las tribunas se transformaban en festejos, hasta que en el minuto 39 Robert Coppée fue a disputar un balón en el ataque y fue duramente derribado por el defensor Karel Steiner. Coppée aprovechó para teatralizar la caída y el septuagenario árbitro (nacido en 1848) expulsó al defensor, influenciado por el griterío que caía de las gradas. Las protestas checoslovacas fueron en vano y el capitán del equipo, Karel Pesek, decidió acompañar al expulsado a los vestuarios. Los siguieron los otros nueve jugadores, mientras el público belga invadía el campo para festejar con sus jugadores, ocasionando un desorden que fue imposible de contener por las fuerzas militares.

Los “invasores” se dedicaron a insultar a los jugadores checoslovacos y a derribar el mástil con la bandera de Checoslovaquia. Lewis se perdió ante la multitud y los belgas fueron declarados campeones olímpicos, a la vez que los checoslovacos reclamaban la medalla de plata, pero fueron expulsados del Torneo por retirarse del campo de juego.


Esa decisión, sin embargo, creó un gigantesco dolor de cabeza para los organizadores que no sabían a quién darle la medalla de plata. Con la descalificación automática de Checoslovaquia, el Comité Organizador local ordenó la realización de una Tercera Ronda para dilucidar la plata y el bronce.

El gran problema fue que el equipo de Francia, que había perdido en las semifinales ante los checos, se negó a enviar a su equipo a esa ronda debido a que la mayoría de sus jugadores ya habían emprendido el viaje de regreso a París aprovechando la cercanía del país vecino. Checoslovaquia no participó por su descalificación, pero a pesar de estos problemas Suecia, Italia, España, Noruega y Holanda disputaron este torneo. Holanda y España arribaron a la final para dilucidar las medallas de plata y bronce. La selección ibérica de Paco Bru se impuso por 3-1 (Sesumaga -2- y Pichichi / Groosjham). Era la primera participación del equipo de España en el torneo y en sus filas contó con nombres legendarios como Zamora, Samitier, Belauste, Sabino, Pichichi. Checoslovaquia, por su parte, vio como eran desoídas sus quejas y ha sido la única selección descalificada en la historia del fútbol olímpico.


Fuentes I Anotando Fútbol y La Redo

 

españa 1920
España, la selección beneficiada por la deserción checa en 1920.


 

 

5- Berlín 1936, la Olimpiada nazi

 

En 1936, los Juegos Olímpicos de invierno y de verano se celebraron en la Alemania Nazi, respectivamente en Garmisch-Partenkirchen (Baviera) y Berlín. En esta doble ocasión, el deporte sirvió para aplicar la estética nazi y fue usado como vehículo de propaganda por el régimen hitleriano como nunca antes había ocurrido.

La elección de las sedes no fue particularmente polémica. Sin embargo, tras la subida de Hitler al poder, hubo propuestas de boicot e incluso intentos de organizar olimpiadas alternativas. Durante los juegos, Alemania redujo la represión antisemita e intentó mostrar una mejor imagen al mundo. Al mismo tiempo, el gobierno alemán llevó a cabo una campaña diplomática intentando captar la simpatía de dignatarios extranjeros que visitaron el país durante los juegos. Para la posteridad, los juegos quedaron esecialmente asociados a la figura de Jesse Owens.

olimpiadas-populares-1936

Juegos alternativos: las Olimpiadas Populares

Los partidarios del boicot comenzaron a organizar unos juegos olímpicos alternativos (las llamadas Olimpiadas Populares) que debían celebrarse en Barcelona en 1936. La elección de la ciudad española se debió a que había sido la candidata derrotada frente a Berlín en la decisión del Comité Olímpico Internacional. Sin embargo, esta iniciativa tuvo que ser anulada pocos días antes del comienzo del evento deportivo debido al estallido de la Guerra Civil Española en julio de 1936.

El recientemente electo gobierno de la II República, del Frente Popular, decidió boicotear los juegos de Berlín al no enviar los representantes de España y prefirió organizar un evento deportivo alternativo pero en distinta fecha.

La Olimpiada Popular cambiaba la estructura de las Olimpiadas anteriores y habría diferentes formas de participación en lo que respecta a la adscripción territorial. Se establecieron tres categorías: nacional, regional y local. De esta manera, las delegaciones nacionales podían mandar en cada deporte tres representaciones y se entendía que así no serían sólo una competición entre estados, sino que dejaba la puerta abierta a que equipos no estatales participasen en las pruebas, como por ejemplo Alsacia o el Marruecos francés y el Marruecos español.

Se inscribieron 6.000 atletas de 22 naciones, siendo las delegaciones de EE. UU., Francia, Países Bajos, Bélgica, Checoslovaquia, Dinamarca, Noruega, Suecia y Argelia las más numerosas. También hubo representaciones de los atletas judíos emigrados, de Alsacia, Euskadi, Galicia y Cataluña, etc.

montjuic-1936


Supresión de la violencia anti-judía

Durante los juegos y en los meses previos, era necesario mostrar a los millares de visitantes todo lo que el país y especialmente el régimen tenían de bueno, para evitar así la cara oscura del régimen. De esta forma, las sucesivas campañas antisemitas, que habían sido constantes desde la llegada al poder de Hitler, fueron suprimidas. La violencia contra la comunidad judaica, particularmente visible en el verano del año anterior, casi desapareció. Los avisos prohibiendo o disuadiendo la presencia de judíos, que eran frecuentes en la entrada de muchas localidades y barrios (Juden sind nicht erwünscht - Los judíos no son deseados), u otros carteles de tenor semejante y dudoso gusto, fueron retirados por orden del Führer (tras la petición del conde Henri de Baillet-Latour, el belga que presidía el Comité Olímpico Internacional), en febrero de 1936, inmediatamente antes de la inauguración de los juegos de invierno. Además de eso, Alemania aceptó incluir en su delegación una espadachina de esgrima de origen judío: Helene Mayer, que lograría una medalla de plata.

 

(Click en la imagen para ampliar y ver posterior pase de diapositivas)

 

 

Hitler y Jesse Owens

Existe una leyenda urbana que dice que Hitler se enfureció y retiró del Estadio Olímpico tras presenciar la impresionante victoria del atleta negro americano Jesse Owens. El norteamericano ganó el oro en las pruebas de 100 metros, 200 metros, salto de longitud y relevos 4×100 metros. Su gesta de cuatro medallas en unos mismos Juegos Olímpicos no fue igualada hasta 1984, cuando Carl Lewis, el "hijo del viento", consiguió el mismo número de oros. Sin embargo la verdad sobre lo acontecido en esos Juegos es bien diferente. Hitler felicitó personalmente a los dos primeros ganadores de los juegos, violando el protocolo ya que no debía felicitar en persona a nadie. Una vez advertido y después de estas dos felicitaciones, no tuvo este gesto con nadie más, ni siquiera con los propios alemanes.

Históricamente se cuenta que cuando Jesse Owens pasó frente al palco de Adolf Hitler, el Führer ni siquiera hizo un gesto para saludarlo. Sin embargo en su biografía (The Jesse Owens Story, de 1970) el atleta comentó que:

Cuando pasé, el Canciller se levantó, me saludó con la mano y yo le devolví la señal. Pienso que los reporteros tuvieron mal gusto al criticar al hombre del momento en Alemania.

Owens afirma incluso en sus memorias que recibió una felicitación oficial por escrito del gobierno alemán. Durante su estancia en Alemania, Owens estaba excluido de la ciudadanía bajo la Ley de Ciudadanía del Reich. Aunque, se le permitió viajar y hospedarse en los mismo hoteles que los blancos, lo cual en ese momento no dejaba de ser una ironía, ya que los afroamericanos en los EE.UU. no tenían igualdad de derechos. Pero quizá donde recibió más maltrato en su propio país, encabezado por aquel entonces por el presidente Franklin Delano Roosevelt, quien se rehusó recibir a Owens en la Casa Blanca. El funcionario se encontraba en campaña de reelección y temía las reacciones de los estados del Sur, que eran notoriamente segregacionistas, en caso de rendirle honores a Owens.

Owens era tan querido y popular para el pueblo alemán, que no tuvo, después de la primera victoria, prácticamente más descanso, porque donde fuese tenía que dar autógrafos. Después de la victoria en los relevos, se vio obligado a cambiar de alojamiento para huir de la multitud de cazadores de autógrafos. Millares esperaban en fila del lado de afuera, en la Casa Bautzen en la Villa Olímpica. Al principio, Jesse se sentía a gusto siendo tan popular, y de buen grado daba autógrafos a diestra y siniestra. Pero ya por el final de las competiciones, los músculos de su brazo derecho estaban quedando con calambres. Larry Snyder, su compañero de equipo, tuvo miedo de que los calambres pudieran perjudicarle las piernas. Pidió la ayuda de Herb Fleming, otro atleta negro con el cual era constantemente confundido. Jesse autorizó al otro atleta negro para firmar autógrafos en su nombre.

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Una vez regresado a los E.E.U.U y después de un parada de la bolsa de Nueva York en su honor, Owens vuelve a su trabajo de botones en el hotel Waldorf-Astoria. Más tarde contaría:

Cuando volví a mi país natal, después de todas las historias sobre Hitler, no pude viajar en la parte delantera del autobús. Volví a la puerta de atrás. No podía vivir donde quería. No fui invitado a estrechar la mano de Hitler, pero tampoco fui invitado a la Casa Blanca a dar la mano al Presidente.

Después de los Juegos, tuvo muchas dificultades y pasó a ser un promotor del deporte, esencialmente un animador de espectáculos. Su autopromoción acabó eventualmente convirtiéndole en relaciones públicas en Chicago, incluyendo una larga temporada como pinchadiscos de música jazz. En 1968, Owens recibe algunas críticas por apoyar los turbulentos disturbios raciales que sucedieron en los Juegos Olímpicos de México de ese año.

Jesse Owens fue premiado con la Medalla Presidencial de la Libertad de los EE.UU. en 1976 por Gerald Ford y, a título póstumo, la Medalla de Oro del Congreso por George H. W. Bush el 28 de marzo de 1990.

En 1984, una calle de Berlín fue renombrada con su nombre, al igual que una escuela secundaria en el distrito Lichtenberg.

Owens, fumador de un paquete de tabaco diario durante 35 años, muere el 31 de marzo de 1980 con 66 años de edad debido a un cáncer de pulmón, en Tucson, Arizona. Es enterrado en el cementerio Oak Woods de Chicago.

Por otra parte también se especuló por mucho tiempo que la Olimpiada de Berlín 1936 fue un momento de humillación para el régimen nazi porque algunos atletas negros consiguieron un gran número de medallas. En realidad, la competencia no constituyó una humillación para la Alemania Nazi, ya que el país anfitrión logró recoger más medallas que los demás países. Alemania fue el país que ganó más medallas en los juegos de verano y el segundo con más medallistas de los juegos de invierno, tras Noruega. Hitler se mostró satisfecho con el resultado y asistió a las pruebas deportivas casi todos los días, siendo siempre efusivamente aclamado por la multitud de espectadores.


Textos I Taringa, Wikipedia y Huffington Post

Fotos I La Trola

 

 

 

6- La proeza nigeriana de 1996

 

Nigeria escribió historia olímpica al ser el primer equipo africano y no europeo o sudamericano en ganar la medalla de oro. El Torneo de Fútbol seguía siendo una competición de jugadores menores de 23 años, pero cada uno de los 16 países participantes pudo incluir tres jugadores mayores de 23, en virtud de un compromiso entre la FIFA y el Comité Olímpico Internacional.

Muchos entendidos opinaban que los nigerianos serían la primera escuadra africana en ganar una Copa Mundial. En la década pasada, habían exhibido toda una serie de actuaciones muy prometedoras, ganando el Torneo Mundial de la FIFA Sub-17 en 1985 y 1993 y obteniendo la segunda plaza del mismo torneo en 1987. En el Campeonato Mundial Juvenil de 1985 y 1989 se consagraron terceros y segundos respectivamente, pero nunca consiguieron romper la barrera mundialista más importante.

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Sorpresa africana, desazón argentina.


En el camino hacia el título, el equipo nigeriano, dirigido por el técnico Johannes Bonfrere, derrotó 1 a 0 a Hungría y 2 a 0 a Japón, antes de sufrir un traspié contra Brasil por 0 a 1 en la primera ronda.

En los cuartos de final eliminó a México con Jorge Campos por 2 a 0 y luego siguieron dos encuentros épicos.

Pese a ir perdiendo por 3 a 1 en la semifinal contra el favorito Brasil, conformado por estrellas como Bebeto, Ronaldo y Rivaldo, el conjunto africano nunca bajó los brazos y, en el minuto 78, Victor Ikpeba redujo distancia con un potentísimo tiro de 20 metros. Al filo del silbato final, el capitán Nwankwo Kanu aprovechó una situación enmarañada delante de la meta brasileña para poner la pelota en las redes sudamericanas. A tres minutos de iniciado el tiempo suplementario, Kanu envió un violento remate del borde del área penal, sellando con este gol uno de los vuelcos más admirables de la historia del fútbol internacional y que muchos observadores consideraron como uno de los mejores partidos olímpicos de todos los tiempos.

Como si no hubiera sido suficiente y quisieran superarse aún más, los nigerianos pusieron en escena otro remonte milagroso contra Argentina en el partido por la medalla de oro ante 86,117 espectadores en el estadio Sanford en Athens, Georgia.

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No sólo festejó Nigeria, pues su victoria fue el merecido e histórico triunfo de todo un continente.

 

Los argentinos iban ganando por 2 a 1 con goles de Claudio López (3') y Hernán Crespo de penal en el minuto 50 (máximo goleador del torneo con seis tantos), cuando los nigerianos consiguieron igualar en el minuto 74 mediante un remate de Daniel Amokachi. Cuando todos se estaban preparando mentalmente para una prolongación, Emmanuel Amunike aprovechó, en un alarde de electricidad, un error de cálculo de la defensa argentina en la trampa de fuera de juego y, en el último minuto, remató a boca de jarro, poniendo la pelota a un costado del arquero Pablo Cavallero y decretando así la increíble victoria por 3 a 2. "Te aseguro que, en estos momentos en que estoy hablando contigo, todo el mundo en Africa está celebrando frenéticamente", decía el delantero Sunday Oliseh. "Hoy no dormirá nadie. Todos estarán felices y exaltados, al borde del paroxismo. Esta victoria es para todos los países africanos".

Además de Nigeria, hubo otros países que depararon una sorpresa en este torneo. Italia, dirigida por el técnico Cesare Maldini, tuvo que hacer las maletas ya después de la primera ronda. Los resultados y actuaciones decepcionantes le costaron el puesto a Maldini.

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El equipo festeja junto a su entrenador, el holandés Johannes ("Jo") Bonfrere.



Japón sorprendió a Brasil en la primera vuelta, derrotándolo por 1 a 0. Durante un lapso de varios minutos después de su empate a uno con México, los ghaneses pasaron por unos momentos de agonía y desesperación y abandonaron el campo alicaídos, convencidos de que no habían conseguido la clasificación para los cuartos de final. Pero sus caras se iluminaron cuando su entrenador Bora Milutinović les comunicó que lo habían logrado.

Brasil, que se había ceñido cuatro veces la corona mundial, pero nunca la olímpica, estuvo obligado a lidiar por la medalla de bronce. Los sudamericanos, avispados por los tres goles de Bebeto, arrollaron a Portugal 5 a 0 en el partido por el tercer puesto.

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Tan sólo dos años después del éxito de la Copa Mundial, el Torneo Olímpico de Fútbol volvió a demostrar su atracción popular en EEUU, tal cual fue el caso en los Juegos Olímpicos de verano en 1984 en Los Angeles. 1,364,142 espectadores vieron los 32 partidos que se jugaron casi todos en jornadas de partidos dobles con el primer Torneo Olímpico de Fútbol femenino.

Para terminar cabe agregar que el 13 de mayo de 1996 el, por aquel entonces recién fundado, diario deportivo argentino Olé, tras lograr Argentina el pase a la final, titulaba en tapa un vergonzoso y racista “Que vengan los macacos”, en referencia al encuentro de semifinales disputado entre las selecciones de Brasil y Nigeria. Por el tema hasta hubo una protesta formal del gobierno de Brasil, tuvieron que pedir disculpas y quien autorizó el título tuvo que dejar su puesto. Y todo para que al final fuera la selección argentina la que se quedara pelando cacahuetes mientras los "macacos" daban la vuelta olímpica...

Fuente I Anotando Fútbol


 

 

 

7- Hungría, la mayor racha de partidos invictos

 

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Imagen del partido de la Segunda Fase disputado el 6 de septiembre de 1972 entre Hungría y Alemania Federal. A pesar del favortismo germano los magiares golearon 4 a 1. En la imagen podemos ver al guardameta húngaro István Géczi evitando un disparo del alemán Klaus Wunder. (Foto AP)

 

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Hungría posee un brillante récord de partidos invictos. Se mantuvo imbatido durante 17 partidos. Desde el 11 de octubre de 1964 hasta el 8 de setiembre de 1972 el equipo magiar no conoció la derrota, habiendo cosechado 15 victorias y sólo dos empates, además anotó 57 goles y recibió tan sólo 12. En ese interín ganó el oro en 1964 y 1968 y la plata en 1972, habiendo disputado tres finales consecutivas.

A continuación se detallan los partidos disputados por la selección húngara:

 

 

Fecha
Rival
Resultado
11.10.1964
Marruecos
6-0
15.10.1964
Yugoslavia
6-5
18.10.1964
Rumania
2-0
20.10.1964
República Arabe Unida *
6-0
23.10.1964
Checoslovaquia
2-1
13.10.1968
El Salvador
4-0
15.10.1968
Ghana
2-2
17.10.1968
Israel
2-0
20.10.1968
Guatemala
1-0
22.10.1968
Japón
5-0
26.10.1968
Bulgaria
4-1
27.08.1972
Irán
5-0
29.08.1972
Brasil
2-2
31.08.1972
Dinamarca
2-0
03.09.1972
Alemania Democrática
2-0
06.09.1972
Alemania Federal
4-1
08.09.1972
México
2-0

 

Nota: * La Républica Arabe Unida fue el resultado de la efímera fusión entre Egipto y Siria (1958 - 1961), a pesar de lo corta de esta unión, Egipto prosugió utilizando este nombre hasta el año 1971.

 

 

 

Última actualización: 24.08.2016