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Índice de contenidos  

 

1- Amberes 1920, el nacimiento de La Roja

2- Vídeos

 

 


 

 

 

1- Amberes 1920, el nacimiento de La Roja

 

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Santiago Bernabeu (paisano), Gamborena, Zabala, Belauste, Pasarín, Monjardín, Vallana, Félix Pérez, José María Peña, Chirri I, Juantegui y Zamora ( Fuente I Equipos de Fútbol).


El siguiente es un sucinto relato del primer partido disputado por la selección española y su corto y exitoso recorrido hasta la obtención de la plata olímpica en Amberes. Para ello me valí de diversas cabeceras informativas que han dado como resultado este "Frankestein literario", un collage informativo que bebe de diversas fuentes, producto del más franco y sincero "copia y pega" para el cual me he servido de artículos publicados por el Diario Deportivo Marca, el AS (Fuente 01 y Fuente 02) y también del formidable y completo trabajo hecho por la periodista Andrea Fernández Suárez en su web, La Roja en el Olimpo.

Es, indudablemente, una cautivante historia cargada de coraje, romanticismo, heroicidad y mucho humor, como podrán comprobar a continuación.

 

Según se comenta en el libro "La Roja cumple 100 años", de Enrique Ortego y Pedro Martín, recién el 21 de mayo de 1920, a tres meses de la celebración de los Juegos Olímpicos de Amberes, la Real Federación Española de Fútbol decide crear un equipo nacional representativo para participar en el magno torneo deportivo mundial del momento. Fecha bastante tardía esta para la singladura de la que hoy es una potencia del fútbol mundial que tiene varias explicaciones, desorganización administrativa interna, falta de interés por parte de clubes y federaciones territoriales en la creación de una liga nacional, etc. Cabe recordar que España no pudo formar parte de la FIFA hasta 1914 cuando fue aprobada su inclusión en este organismo en el Congreso de Oslo. El comienzo de la Primera Guerra Mundial hizo que la selección no disputara tampoco ningún partido hasta la citada fecha. Incluso hubo que esperar hasta junio de 1926 para la aprobación de un reglamento regulador del profesionalismo y un poco más aun para la celebración de un Campeonato nacional de Liga que arrancó recién dos años después, con la temporada 1928/29.

Tomando como ejemplo otras selecciones que han sido campeonas del mundo, el ya citado libro coherentemente detalla los debuts de otras potencias del balompié planetario. Como decana "en estas lides", tenemos a Inglaterra, que disputó el primer partido entre selecciones de la historia del fútbol ante Escocia, en Glasgow, el 30 de noviembre de 1872. El resultado desmereció tan extraordinario acontecimiento, pues fue un simple y deslucido empate a cero. Uruguay y Argentina fueron los primeros países, fuera del ámbito británico, que jugaron un partido internacional al enfrentarse ambos combinados en Montevideo el 20 de julio de 1902. La victoria argentina fue apabullante, 6-0. El primer duelo de los galos se produjo ante Bélgica, en Bruselas, el 1 de mayo de 1904 y el match terminó en empate a tres goles por bando. Alemania tuvo su primer choque internacional contra Suiza el 5 de abril de 1908 en Basilea, ganando los helvéticos por 5-3. La selección italiana debutó con un cómodo 6-2 ante Francia en Milán el 15 de mayo de 1910. Finalmente, el primer partido oficial de la selección brasileña data del 20 de septiembre de 1914, ante Argentina en Buenos Aires, partido que se saldó con la victoria local por 3-0.

Fue así, en este tardio marco inaugural, que la selección española disputó su primer partido oficial, el 28 de agosto de 1920 en Bruselas, frente a Dinamarca. El equipo estaba formado por jugadores muy jóvenes. Ricardo Zamora tenía 19 años; Samitier, 18; Sabino, 23; Belauste, 20 y los más veteranos, Arrate, Patricio y Pichichi, no pasaban de 27. Para muchos era la primera vez que salían al extranjero. La configuración del equipo y la decisión de participar en los Juegos había sido de lo más trabajoso.

El equipo español empezó la fiesta ya en la concentración preolímpica, en Irún: se cuenta que Belaúste organizó cierta noche una 'partida de bandoleros' compuesta de futbolistas enmascarados, que no atracó a nadie, eso sí, pero que a lomos de pollino o caballo, según encontraron no se sabe como, sí 'asaltaron' todas las tabernas de allí a Fuenterrabía.

Bajo la tutela del seleccionador, Paco Bru, sus ayudantes Ruete y Berraondo, los miembros del comité olímpico Bartrina y Aguilar, y provistos de una dieta de 67 francos diarios, el equipo llegó al hotel Industria de Amberes. Y el 28 de agosto tuvieron el primer partido: Dinamarca, una de las favoritas, subcampeona en 1908 y 1912. Con 35 partidos disputados desde su estreno en 1908, la selección danesa venía avalada 26 victorias, dos empates y solo siete derrotas y algún jugador que otro que ya ejercía de profesional en el fútbol inglés. Pero los españoles no lo sabían: los contactos internacionales eran escasos y no había ni video, ni scouting, ni gollerías por el estilo.

Curiosamente ese primer encuentro no se jugó en Amberes, sino en las cercanías de Bruselas, en un paraje espectacular en pleno bosque, donde se encontraba el estadio La Butte perteneciente al club Saint Gilloise, fundado en 1897.

Dos catalanes, un gallego y ocho vascos forman el primer once de la selección.: Zamora (Barcelona); Otero (Real Vigo Sporting), Arrate (Real Sociedad), Samitier (Barcelona), Belauste (Athletic), Eguiazábal (Real Unión), Pagaza (Arenas), Sesumaga (Barcelona), Patricio (Real Unión), ‘Pichichi’ (Athletic) y Acedo (Athletic). Dinamarca salta al terreno de juego con Hansen; Middelboe, Blicher; Grothan, Lykke, Aaby; Dannin, Rohde, Jorgensen, Olsen y Andersen. El partido, arbitrado por el holandés Willem Eijmers, comienza a las 14:30 y una llovizna persistente ameniza a los contendientes y a unos 3.000 aficionados. Al inicio del choque los de la Furia lanzaron tres hurras por Dinamarca como saludo. Los nórdicos, desdeñosos ante los novatos, no contestaron. La escuadra danesa dominó el partido, pero su talón de Aquiles, la finalización de las jugadas, coincidió con un soberano trabajo defensivo de España y con las intervenciones de Ricardo Zamora, que se ganó la ovación del estadio. Patricio Arabolaza, el gigantón vasco, el portento de Irún, logró un gol en la primera parte, anulado por off-side y así se fue el primer tiempo. Según la detallada descripción que ofreció Manolo de Castro, alías 'Hándicap', en Madrid Sport, en el minuto 54 "España logra un goal de esta forma: Pagaza recoge un pase de Belauste, corre la línea como un gamo, se interna, shoota fuertemente a goal, el portero devuelve corto con dificultad y el mismo Pagaza recoge de nuevo el pelotón en la línea de goal, para centrar suavemente hacia atrás y Patricio, que viene arreando a gran tren, shoota sesgado un primoroso tanto".

Dinamarca se lanzó al ataque y chocó con un portento como Ricardo Zamora que demostró por qué se le conocía como “El Divino”. Como recordaba José María Sirvent en el diario El País en 1984: “Los últimos minutos fueron dramáticos, porque España jugaba con 10 jugadores por lesión de Samitier. Al final, El Divino logró mantener imbatida su meta. Zamora salió a hombros y Belaúste se había hecho famoso por el vozarrón con que organizaba y animaba a su equipo desde la defensa. Y los jugadores daneses... "Se retiraron serios y con unos ojos así de grandes, contemplando a los once muchachos que sobre su pecho ostentaban el león de Castilla", según rubricó el ya citado 'Hándicap'. A partir de aquel encuentro nació una frase histórica del fútbol español: "Uno a cero y Zamora de portero":

La Prensa belga comenzó a fijarse en él, porque el equipo español era el próximo rival de Bélgica. René Petit, jugador francés del Real Unión de Irún que estaba con su selección en Amberes, entró en el vestuario hispano para felicitarles uno por uno: entonces se enteraron de que habían derrotado a uno de los favoritos.

Así que el triunfo se celebró a lo grande, en un cabaret. Entre brindis y vítores surgió el primer grito de guerra de la selección, que consistía en gritar los dos apellidos más largos de los jugadores: "Pa-ga-za-ur-tun-dua, Be-la-us-te-gui-goi-tia" coronados por un "Irula, Irula, Irula". Cuando alguien hacía una gran jugada, sobre el césped el "Irula" se cambiaba por el apellido del jugador.

 

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La expedición española celebra la victoria sobre Dinamarca. En la fila de arriba se reconoce al seleccionador Paco Bru con jersey blanco, Otero, Arrate, Argüello con gabardina y gorra y Samitier mirando hacia atrás. En medio, Moncho Gil con tirantes, Pichichi, Zamora, Sesúmaga y Eguiazábal. Abajo, el doctor Bartrina, Agustín Eizaguirre, René Petit con uniforme, Pagaza con una toalla al cuello, Patricio, Acedo y Silverio con boina y traje.

 

Tras vencer a Dinamarca, la selección se midió ya en cuartos con la anfitriona, Bélgica, en el estadio de Beerschot de Amberes frente a 18.000 espectadores. Bélgica, una selección que acumulaba 49 partidos de experiencia, se adelantó en el marcador, el árbitro holandés anuló dos tantos a España y los belgas sumaron dos nuevos goles para sellar una victoria por 3-1, pues con un gol de penalti, Arrate había descontado. El camino al oro quedaba cerrado pero el Sistema Bergvall, que se empleaba en la época en las eliminatorias olímpicas, daba una segunda oportunidad: los eliminados por los finalistas jugaban un torneo de consolación, jugándose el campeón la plata y el bronce con el derrotado en la final. La misma, Bélgica-Checoslovaquia, fue ganada por los anfitriones pero hubo más que palabras y los checos acabaron retirándose del torneo. Total, que la final de consolación dirimiría la plata y el bronce.

Suecia, teórico primer rival de España, se había retirado. Así que como había un día extra de descanso, los españoles se fueron de juerga, claro. Y en medio de un banquete les encontró un miembro de la organización que les dijo que al final los suecos habían decidido participar, y que jugaban al día siguiente. A las protestas, oídos sordos. O sea, del banquete al terreno de juego, casi. España amenaza a su vez con largarse, y se les concede 24 horas más de descanso.

Si ya el partido ante Dinamarca había sido duro, el de Suecia fue terrible. Los nórdicos se dedicaron a la caza del español, con balón o sin él, respondiendo los españoles del mismo modo. El gigantesco Belaúste (1,93, cuando la estatura media en España era de 1,60 raspado) fue el cabecilla animando a sus compañeros en castellano y 'saludando' a los suecos en euskera.

Abrieron los suecos el marcador, pero tras el descanso el árbitro cobra una falta para España. Sabino encara el balón y Belaúste sube el ataque y grita "¡A mí el pelotón, Sabino, que los arrollo a todos!" Y vaya si los arrolló: entró en la portería con el balón y varios defensas suecos aferrados a su camiseta. Como no estaba claro quien había atropellado a quien, el árbitro cerró los ojos. Acedo marcó luego el 2-1. En el minuto 87 hay penalti para Suecia y Samitier, que era tan bueno como marrullero, se cruzó por dos veces delante del delantero sueco cuando este tomaba carrerilla para lanzarlo, supuestamente para decirle algo al árbitro. Cuando éste le hizo entender que la proxima vez que se moviese sería expulsado, se dedicó a lanzar piedrecitas y pedazos de barro al balón. Y cuando el desquiciado nórdico lo lanzó fuera, 'L'home Llagosta' le felicitó. Estaba tan anonadado que no dijo nada. Cuando se llegó al final quedaban en el campo ocho suecos y siete españoles. El resto, maltrechos en la banda.

Aquella noche los moratones y el hecho de que al día siguiente esperaba Italia aconsejaron no salir. Pero cuando al día siguiente se batió a los transalpinos por 2-0 el festejo se hizo obligatorio, casi. El mismo no se quiso perder ni Pagaza, que salió del campo en camilla, pues tampoco el encuentro había sido de guante blanco. A Zamora y al italiano Bedini los expulsaron por liarse a puñetazos, por ejemplo.

 

 

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(Click en la imagen para ampliar y ver posterior pase de diapositivas)



 

 

Entierro... ficticio

El ingenio español echó mano de la necrofilia de la época. A alguien se le ocurrió fingir un entierro. Se improvisó un estandarte para encabezar el cortejo. Belauste se caracterizó como cura, y caminando tras él, salmodiaba solemnemente supuestos rezos en vasco. Luego, los jugadores, con gesto serio, portando las parihuelas en las que iba el inmóvil Pagaza. Tras el cortejo, Paco Bru y sus ayudantes. A quienes preguntaban se les decía que era un futbolista español, caído en el partido. Muchos daban el pésame a don Paco y se agregaban al cortejo. La broma duró hasta que en el primer bar, Pagaza se levantó ayudado por sus compañeros y comenzó la celebración. Pero el partido siguiente, ante Holanda, se lo tomaron tan en serio como todos los demás y con un 3-0 conquistaron la medalla de plata. El único triunfo del fútbol español hasta la Eurocopa de 1964.

La historia, de acuerdo a la inveterada costumbre española de apreciar el dolor más que el placer, suele explayarse en las batallas sobre el césped. Queden estas líneas para señalar que quienes conquistaron la primera medalla del deporte español no respondían al viejo arquetipo del español, mitad monje y mitad soldado. Más bien, aunaron el placer y el deber.

El dolor les llegó después, cuando la Guerra Civil afectó a todos salvo a quienes murieron en plena juventud, como Pichichi, Sesúmaga, Silverio o Patricio Arabolaza. Algunos fallecieron en el exilio como Belaúste o Vallana. Otros, durante la contienda, como Eguiazábal o Artola; la vida de Zamora corrió peligro y no fue muy bien visto por ninguno de los dos bandos. El último superviviente, Sabino, el del pelotón, falleció en Getxo, en 1983.

Sin embargo un nombre quedó para la eternidad, el de Patricio Arabolaza, nacido en Irún en 1893. Jugó todos los partidos de aquellos JJOO y falleció muy joven, en 1935, a los 42 años de edad. En su ciudad natal, Irún, una calle lleva aún su nombre, la del campo de un equipo legendario, el Real Unión.

 

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El cartel de las Olimpíadas de Amberes y la camiseta de la selección ( Fuente I Camisetas Sport Club).



El primer uniforme y el león

El uniforme de todos los deportistas españoles en los Juegos de Amberes fue elegido por el presidente del Comité Olímpico Español, Marqués de Villamejor. Camiseta roja con un león rampante en el escudo, pantalón blanco y medias negras con vuelta amarilla.

Sobre la marcha, en el debut contra Dinamarca, el equipo de fútbol cambió el color de su pantalón del blanco al azul para no coincidir con el blanco de los rivales. La camiseta reserva en previsión de igualdad de colores estaba diseñada en azul oscuro.

La presencia del león rampante en el escudo causó en su momento un buen revuelo. Parecía una copia del escudo de Bélgica, la anfitriona. La única diferencia era que en el belga, el león dorado iba sobre fondo negro y en el del equipo español el fondo era rojo. De hecho cuando España se enfrentó a Bélgica el público local desaprobó con silbidos que los españoles lucieran un escudo tan parecido.

Con el tiempo se supo que la presencia del león rampante podría haber sido un guiño a la historia y al mismísimo Rey Alfonso XIII. Amberes estaba situado en el antiguo Condado de Brabante en cuyo escudo lucía un león en amarillo sobre fondo negro y en el escudo personal del Rey, como Duque de Brabante, también aparecía.

 

Faltan medallas

Veintiún jugadores españoles viajaron a los Juegos de Amberes pero sólo once recibieron la medalla de plata tras vencer a Holanda. Un hecho del que da cuenta 'Rugby' en las páginas del diario Heraldo Deportivo con fecha de 5 de marzo de 1921. El fallo fue comunicado al Comité Olímpico, que acordó confeccionar las medallas restantes para que todos los jugadores tuvieran su recuerdo.

 

 

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Evolución del escudo estampado en camiseta de la selección tras la hazaña de Amberes ( Fuente I La Futbolteca).

 


 

 

 

2- Vídeos

 


Riotinto, la cuna del fútbol español

 

 

Extracto del documental "El Nacimiento de una Pasíón" (Los Orígenes del Fútbol) emitido por La 2 de Televisión Española. Los seis minutos que se ofrecen narran el nacimiento del fútbol en España, más concretamente en las Minas de Riotinto, de la provincia de Huelva, Andalucía.

 

Fuente I Canal Oficial de El AreA y elhristo5

 

 

 

La historia del fútbol español

 

 

La historia del fútbol español contada a través de los certeros e ilustrativos trazos de Draw my life..

 

Fuente I Canal Oficial de El AreA y Draw my life

 

 

 

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Última actualización: 03.09.2020

 

 

 

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